Hace unos días, la cancha de Las Torres volvió a transformarse en un punto de encuentro para la memoria, la amistad y la música popular ariqueña. En ese espacio barrial, cargado de historias cotidianas, se realizó la sexta edición de “El Mejor Recuerdo”, jornada organizada en memoria y honor de Mario Álvarez Chambe, conocido también como “Tyson”, a cinco años de su partida, de acuerdo con la información difundida en convocatorias públicas del evento.
La conmemoración no fue solo una actividad musical, sino también un gesto profundamente comunitario. Como ocurre muchas veces en Arica, donde la cultura se levanta desde los barrios, las amistades, las canchas, los pasajes y las redes afectivas, este encuentro permitió recordar a Mario desde aquello que permanece vivo: el cariño de quienes lo conocieron y la fuerza de una escena musical que entiende la memoria como una forma de resistencia.

En esta sexta edición participaron bandas invitadas que dieron vida a una jornada marcada por el rock, el punk, la energía callejera y el espíritu autogestionado. Entre los nombres anunciados para esta versión estuvieron Inoxidables, Boca Sucia, Kossovo, Brote Sikótiko y Legado Añil, agrupaciones que desde sus distintos sonidos aportaron a una noche donde la música fue también una manera de acompañar, agradecer y mantener presente el recuerdo de un amigo.
La cancha de Las Torres, más que un recinto deportivo, funcionó como un escenario abierto para la memoria barrial. Allí, la comunidad se reunió no desde la solemnidad distante, sino desde la celebración afectiva: con amplificadores, guitarras, voces, abrazos y canciones que fueron tejiendo una atmósfera de homenaje colectivo. En ese sentido, “El Mejor Recuerdo VI” reafirmó una característica fundamental de la cultura ariqueña: la capacidad de transformar la pérdida en encuentro, y el recuerdo en una práctica viva.

La presencia de bandas locales también permitió reconocer el valor de la escena musical independiente de Arica, especialmente aquella vinculada al rock, al punk y a los circuitos alternativos. Estos espacios, muchas veces alejados de la institucionalidad cultural tradicional, han sido fundamentales para sostener memorias, amistades y trayectorias que forman parte de la identidad sonora de la ciudad.
Más allá de la programación musical, la actividad expresó una forma de hacer cultura desde abajo, desde la organización colectiva y desde los vínculos humanos. Cada edición de este homenaje confirma que Mario Álvarez Chambe sigue habitando en la memoria de su gente, no como una ausencia, sino como una presencia que convoca, une y moviliza.
“El Mejor Recuerdo VI” fue, finalmente, una jornada donde la música volvió a cumplir una de sus funciones más profundas: reunir a quienes comparten una historia común. En Las Torres, el recuerdo de Mario se hizo canción, comunidad y territorio.
