El pasado fin de semana acompañamos a la banda ariqueña Brendan Jordan en una breve pero intensa gira
por el sur del Perú, con presentaciones en Tacna y Arequipa, dos ciudades donde el rock under sigue latiendo
con fuerza y donde la escena chilena siempre encuentra un público fiel y curioso.
La travesía comenzó el viernes 5 de diciembre, cuando la banda y parte del equipo de The Producciones emprendieron rumbo a Tacna cerca de las 20:00 horas. El cruce fronterizo por Santa Rosa estuvo particularmente lento debido a las nuevas medidas migratorias peruanas, que ahora incluyen la toma de huellas digitales y fotografía. A pesar de la extensa fila, el cambio horario jugó a favor y tras casi dos horas de trámite, el equipo logró llegar a Tacna alrededor de las 21:00 horas (hora peruana).

TACNA:UNA NOCHE DE POST PUNK, JUVENIL ENERGÍA Y ROCKVISCERAL
El recital se llevó a cabo en un local del sector Natividad, donde ya se respiraba ambiente de tocata. En el lugar nos encontramos con dos bandas ariqueñas que también formaron parte del cartel: Madeleine y Emohuevo.
Madeleine, con integrantes que no superan los 22 años, sorprendió gratamente por su ejecución sólida y una
presencia escénica carismática. Entre ellos destaca uno de los guitarristas, hijo del reconocido músico
ariqueño José Macías, «el Profe» como le digo yo de respeto – fue un verdadero descubrimiento: una banda
joven, talentosa y con un potencial evidente que promete dar que hablar si continúan por este camino.


Emohuevo, por su parte, demostró que la crudeza también puede ser dúo. Con solo guitarra y batería,
desplegaron un rock visceral, directo y afilado, con voces compartidas entre ambos músicos que le dieron una
identidad particular al sonido.



Finalmente llegó el turno de Brendan Jordan, quienes ofrecieron un show marcado por atmósferas profundas, reverb, delay y estructuras que se mueven entre el post punk y el dream punk. El vocalista y baterista Lemus asumió, como siempre, la doble misión de sostener el pulso y conducir la voz principal—aunque difícil, loejecuta con naturalidad. Los coros estuvieron a cargo del querido Sergio “Kashorro”, figura reconocida en la escena ariqueña, mientras que Marcos y Bryan completaron el viaje sonoro desde las guitarras.


El show se realizó en una sala de ensayo adaptada como venue, que terminó completamente repleta —unas
50 personas dentro y muchas más socializando afuera—, generando un ambiente íntimo, ruidoso y perfecto
para esta jornada.






RUMBO A AREQUIPA: ROCKENEL TEMPLO
Tras descansar apenas unas horas, el equipo tomó el bus de las 05:45 rumbo a Arequipa, ciudad a la que
arribaron pasada la una de la tarde. Tras dejar las cosas en el hotel y almorzar, tocó prepararse para la noche.


La cita fue en el mítico bar El Templo, espacio under arequipeño cargado de estética, murales y una vibra que
mezcla arte callejero con espíritu nocturno. Ubicado a solo un kilómetro de la Plaza de Armas, es uno de esos
lugares donde uno podría quedarse mirando las paredes toda la noche.


Brendan Jordan subió al escenario pasada la medianoche, luego de tres bandas locales. Frente a un público
entusiasta, los ariqueños entregaron un show cargado de energía, texturas y riffs que hicieron bailar y
cabecear a la audiencia. Tras la presentación, parte del equipo decidió retirarse a descansar, cerrando una
jornada intensa y memorable.








UN FIN DE SEMANADEMÚSICA, CARRETERA Y MAGIA AREQUIPEÑA
Para quienes amamos la ruta musical, viajar a Arequipa siempre tiene algo de mágico. Este 2025, fue la
tercera visita a la ciudad: primero acompañando a Tetranarko, luego tocando con The Noise Bastards y
ahora junto a Brendan Jordan. Si el destino lo permite, esperamos que el 2026 nos encuentre nuevamente en
estas tierras al menos tres veces más. Arequipa es de esas ciudades que invitan a quedarse un mes entero,
perderse entre sus calles y dejarse llevar por su escena cultural.
Pronto estaremos compartiendo el registro visual del viaje, que desde ya adelanta noches intensas, rock del
bueno y el eterno puente musical entre Arica y el sur del Perú.

Fotos por Rodrigo Velásquez
