Ayer, con el sonido del mar de fondo y la brisa costera como testigo, Playa Chinchorro volvió a transformarse
en un epicentro de música en vivo con el segundo ciclo del Encuentro de Bandas. Una jornada cargada de
energía, pero también de nostalgia, donde las guitarras no solo sonaron fuerte: también dijeron adiós.
La tarde comenzó con Encaminados, un power trío joven que acaba de cerrar su etapa escolar y que pronto
iniciará nuevos rumbos universitarios. Y no es un dato menor: la presentación de anoche fue su última en la
ciudad de Arica, ya que dos de sus integrantes parten a la capital para comenzar estudios superiores.
Sobre el escenario, los tres demostraron solidez y convicción. Lo suyo no es improvisación juvenil, es trabajo,
ensayo y pasión. Con un set de 40 a 45 minutos, combinaron composiciones propias con covers de Soda
Stereo, dejando en claro que el legado del rock latino sigue latiendo en las nuevas generaciones ariqueñas.
Pocas bandas hoy apuestan por el formato trío, y menos aún con esa seguridad escénica. Disfrutan lo que
hacen, y eso se nota. Se les abre un camino amplio, de esos que empiezan en la arena y pueden terminar en
escenarios mayores.
Luego fue el turno de los experimentados Brendan Jordan, agrupación liderada por su baterista y voz principal,
algo que ya rompe con la estructura clásica del rock. Su propuesta de post punk experimental aportó densidad,
atmósfera y carácter a la jornada. También fue una noche especial para ellos: uno de sus guitarristas deja la
ciudad para continuar estudios en otra región. Otra despedida, otro capítulo que se cierra.
La mezcla de estilos fue uno de los puntos más altos del encuentro. No hubo rock lineal ni fórmulas repetidas.
Hubo diversidad, riesgo y personalidad. Desde la frescura juvenil de Encaminados hasta la madurez sonora de
Brendan Jordan, quedó claro que la escena local no es homogénea: es una mescolanza creativa que sigue
creciendo frente al mar.
Este tipo de instancias son vitales para el desarrollo musical de Arica. No solo permiten tocar en vivo, sino que
consolidan comunidad, identidad y memoria. Ayer no fue solo un concierto: fue un rito de paso para músicos
jóvenes que comienzan a volar.
Aquí les dejamos algunas capturas que realizamos durante la jornada. Que las disfruten tanto como nosotros
disfrutamos el ruido noble del rock ariqueño frente al Pacífico.
Encaminados






Brendan Jordan






