Después de aproximadamente 15 años sin presentarse en la ciudad, Daniel Guerrero y Pablo Castro volvieron a encontrarse con el público ariqueño en un concierto marcado por la nostalgia, las canciones inolvidables y la vigencia de un repertorio que acompañó a toda una generación.
La música posee una capacidad especial para trasladarnos hacia determinados momentos de nuestra vida. Basta escuchar una melodía, una introducción de guitarra o una frase conocida para que vuelvan recuerdos, personas y emociones que parecían guardadas en algún rincón de la memoria. Eso fue precisamente lo que ocurrió durante la reciente presentación de La Sociedad en Arica, ciudad a la que el reconocido dúo chileno regresó después de cerca de 15 años de ausencia.
El esperado reencuentro se produjo el jueves 25 de junio de 2026 en el Hotel del Valle, como parte de la gira nacional “Grandes éxitos en vivo”, recorrido que también contempló presentaciones en ciudades como Iquique, Antofagasta y Calama.


La jornada permitió volver a escuchar las voces y guitarras de Daniel Guerrero y Pablo Castro, músicos responsables de algunas de las canciones románticas más recordadas de la década de los noventa. Su regreso a los escenarios también significó la recuperación de una complicidad artística que, pese a los años de separación y los proyectos individuales desarrollados por ambos integrantes, continúa siendo reconocible para quienes siguieron su carrera desde sus primeros discos.
Más que una presentación musical, el concierto representó un encuentro entre distintas etapas de la vida. Frente al escenario se reunieron seguidores que conocieron al grupo durante su juventud, parejas que hicieron de sus canciones parte de sus propias historias y nuevas generaciones que han descubierto su repertorio gracias a las radios, las plataformas digitales y la memoria musical de sus familias.
Una banda sonora para toda una generación
La Sociedad ocupa un lugar particular dentro de la música popular chilena. Surgido durante la segunda mitad de los años ochenta, el proyecto alcanzó una importante popularidad durante la década siguiente, instalando una propuesta de pop y balada romántica caracterizada por sus armonías vocales, melodías directas y letras centradas en el amor, las despedidas, los desencuentros y la esperanza.

El dúo consiguió una amplia respuesta del público chileno y latinoamericano, convirtiendo canciones como “Nada quedará” en verdaderos clásicos de la radio nacional. A ella se sumaron composiciones como “Y verás”, “La vida”, “Quizás”, “Ve y dile”, “Esas mujeres”, “Miénteme amor”, “Cómo”, “Quiero”, “Corazón solitario”, “Una historia de amor” y “Tanta pasión”, entre muchas otras.
Estas canciones no solamente alcanzaron notoriedad comercial. Con el paso del tiempo se transformaron en parte de la memoria sentimental de quienes crecieron escuchando música chilena durante los años noventa y comienzos de la década del 2000.
En una época anterior a las plataformas digitales y al consumo inmediato de música, las canciones de La Sociedad circulaban a través de casetes, discos compactos, programas televisivos, radios y presentaciones en vivo. Sus letras eran copiadas en cuadernos, dedicadas en programas radiales y compartidas entre amistades y parejas, construyendo una relación cercana entre el grupo y sus seguidores.
Por ello, su regreso a Arica tuvo un componente profundamente nostálgico, pero no se limitó únicamente a recordar el pasado. La presentación también demostró que aquellas canciones mantienen su capacidad para conectar con el público y adquirir nuevos significados en el presente.
Arica y la necesidad de recuperar los grandes espectáculos
La presentación también reafirmó la importancia de incorporar a Arica dentro de las giras nacionales. Durante años, la ubicación geográfica de la ciudad ha provocado que numerosos artistas concentren sus recorridos en la zona central, dejando al extremo norte fuera de sus itinerarios o programando visitas de manera muy esporádica.
Por esta razón, cada regreso adquiere un valor adicional. Para muchas personas, asistir a este tipo de conciertos significa reencontrarse con artistas que no se presentaban en la región desde hacía más de una década, sin tener que trasladarse a otras ciudades para presenciar sus espectáculos.


La inclusión de Arica como primera parada de la gira por el norte permitió que la ciudad volviera a conectarse con una parte importante de la historia del pop nacional. Al mismo tiempo, recordó la existencia de un público local interesado en conciertos de diferentes estilos y generaciones, capaz de acompañar tanto las nuevas propuestas como las trayectorias consolidadas.
Canciones que permanecen
La música romántica suele ser observada desde la nostalgia, pero su permanencia responde a algo más profundo. Estas canciones continúan vigentes porque hablan de experiencias universales: enamorarse, perder a alguien, esperar una reconciliación, asumir una despedida o recordar una relación que marcó una etapa de la vida.
La Sociedad construyó buena parte de su identidad desde esas emociones. Sus letras, sencillas y directas, lograron transformar historias personales en canciones compartidas por miles de personas. De allí que, incluso después de largos periodos de separación, su repertorio conserve una relación cercana con el público.
El regreso de Daniel Guerrero y Pablo Castro a Arica fue, en ese sentido, mucho más que la presentación de un grupo recordado. Fue una noche para reencontrarse con una época, reconocer el paso del tiempo y comprobar que ciertas canciones siguen acompañando nuestras vidas, aunque hayan transcurrido décadas desde que las escuchamos por primera vez.

Después de aproximadamente 15 años, La Sociedad volvió a cantar frente al público ariqueño. Y mientras sus melodías regresaban al escenario, también volvieron historias, recuerdos y emociones que demostraron que, cuando una canción logra formar parte de la memoria colectiva, nunca desaparece completamente.
En Arica, al menos durante aquella noche, quedó claro que de esas canciones todavía queda mucho.

Fotos por Rodrigo Velásquez
